Estudiante de medicina. Apasionada de la música y de levantarme tarde. Todo lo que ocurre en mi vida es lo que me define, tanto lo bueno como lo malo. Pero aún así, siempre sonriente.
domingo, 28 de abril de 2013
La tormenta no da tregua y las gotas de lluvia siguen repicando en mi ventana. Están haciendo de hoy un día verdaderamente aburrido y no sé cómo voy a aguantar el resto del día sin maldecir el momento en el que esta mañana he puesto un pie sobre el suelo (el izquierdo, por lo que parece). Ni siquiera nos damos una tregua nosotros mismos y la misma situación de siempre es la que repica, una y otra vez, en todos los rincones de mi mente. No espero que me entiendas porque siempre me has demostrado que tus opiniones, gustos y decisiones están hechos a base de rocas inamovibles y que ni siquiera esta tempestad va a conseguir remodelarlas lo más mínimo. Pero si hicieras un pequeño esfuerzo, si tuvieras unas buenas palabras, algún que otro gesto gratificante, no nos estaríamos empapando de rencor y rabia. No creo que falte mucho para que la tormenta amaine y, entonces, la luna rielará sobre los charcos, haciendo que reluzca todo aquello que sentimos pero que nunca nos dijimos. Y amanecerá, dando paso a un nuevo día, soleado y sin nubes. Pero yo, como de costumbre, estaré en tu puerta, paraguas en mano, por si vuelve la tormenta.
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