Andando en círculos se llega siempre al mismo punto y eso es algo que ningún ser humano logra entender. Nos gusta cometer los mismos errores para demostrarnos a nosotros mismos que hemos madurado y que somos capaces de no volver por el camino que antaño escogimos erróneamente. Pero no. Siempre va a haber algo o alguien que sea nuestra debilidad y por la que volveríamos a recorrer miles de kilómetros sabiendo que el fin sería, una vez más, el mismo punto en el que comenzamos a caminar.
Tenemos que aprender a abrir nuestra mente, a entender que no siempre es mejor malo conocido que bueno por conocer, a encontrar nuevas facetas nuestras que creíamos desconocidas. Tenemos que trazar líneas que no nos lleven al mismo 'érase una vez', líneas que tengan un fin, por si acaso el 'fueron felices y comieron perdices' no funcionara y quisiéramos cambiar de historia.
Tenemos que aprender a descubrir mundo y, sobre todo, que el mundo nos descubra a nosotros.
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