Llevo una época en la que estoy experimentando algo tristemente genial. Sí, tristemente genial... Quizá os preguntéis si eso es posible. Lo es, os lo aseguro. Lo malo es que es algo bastante difícil de explicar pero lo voy a intentar. Allá voy.
Es... no sé, sentir que te falta algo aun sabiendo que, por tu bien, es mejor que no lo tengas. Sin embargo, sigo teniendo esa maldita sensación de que todo iría mejor si lo tuviera, si eso que un día me abandonó nunca me hubiera dejado. Y esa sensación es muy triste; siento como si estuviera y, al mínimo pestañeo, me doy cuenta de que no, y de que ya nunca va a volver. Y ahí está lo genial de esta triste sensación, que sé que no va a volver. Porque a veces me falta ese algo pero otras no me falta y, últimamente, son estas últimas las que predominan y... ¡joder! ¡Qué bien estoy!
Estudiante de medicina. Apasionada de la música y de levantarme tarde. Todo lo que ocurre en mi vida es lo que me define, tanto lo bueno como lo malo. Pero aún así, siempre sonriente.
martes, 13 de marzo de 2012
martes, 6 de marzo de 2012
Take it easy.
Querido y caprichoso destino:
No sé lo que esperas de mí. Me estás ofreciendo una buena época y, menos mal porque, puestos a ser sinceros, me la debías desde hace mucho. Y te aseguro que la voy a aprovechar. Sin embargo, ahí estás siempre, sobresaltándome con cualquier tontería. Cualquier tontería digo, qué graciosa estoy. La tontería es la misma de siempre en todas sus odiosas y múltiples variantes. Y he ahí el problema. No sé si esperas que no me sobresalte; sabes que lo haré.
Ahora bien, te voy a decir una cosa porque sé que, como venga una mala época, me voy a arrepentir de no haberte dicho esto: gracias. Porque me estás dando una de mis grandes épocas; nuestras grandes épocas.
No sé lo que esperas de mí. Me estás ofreciendo una buena época y, menos mal porque, puestos a ser sinceros, me la debías desde hace mucho. Y te aseguro que la voy a aprovechar. Sin embargo, ahí estás siempre, sobresaltándome con cualquier tontería. Cualquier tontería digo, qué graciosa estoy. La tontería es la misma de siempre en todas sus odiosas y múltiples variantes. Y he ahí el problema. No sé si esperas que no me sobresalte; sabes que lo haré.
Ahora bien, te voy a decir una cosa porque sé que, como venga una mala época, me voy a arrepentir de no haberte dicho esto: gracias. Porque me estás dando una de mis grandes épocas; nuestras grandes épocas.
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