lunes, 16 de diciembre de 2013

El faro de la mujer ausente

Caminaba solo, meditando sobre lo diferentes que somos las personas.
Klara era una chica alegre y vital, sensible y abierta. Recuerdo haber pensado que, de ser un regalo, vendría envuelta en papel transparente, porque parecía no ocultar nada.También pensé que era el ejemplo perfecto de lo que había oído llamar "persona medicina": alguien que siempre consigue que te sientas bien. Igualmente, tenía un aire vulnerable. Daban ganas de protegerla; de darle un abrazo y decirle: "No te preocupes, no dejaré que te ocurra nada malo".
Gabriella sería un regalo distinto. Era misteriosa y sorprendente, inteligente y decidida. Vendría envuelta en varias capas de papel. Papel de colores. Quitarías la primera, creyendo descubrir ya el contenido, y te encontrarías con otra totalmente distinta. Podría ocurrir que, después de haber quitado papeles diferentes, unos agradables y otros no tanto, hubieses cambiado varias veces la idea preconcebida sobre el regalo en cuestión e, incluso, que estuvieses tentado de arrojar la toalla y no seguir desenvolviendo. Todo eso me había ocurrido a mí en cuatro días. Aún me quedaban envoltorios, pero estaba seguro de que merecía la pena continuar.
De Franz no podía saber si traía varios envoltorios o no, porque todavía seguía metido en el primero. En realidad, si fuera un regalo no vendría envuelto en un papel, sino dentro de una caja cerrada con un candado de contraseña de mil o dos mil dígitos. Yo tampoco mostraba especial interés en saber lo que guardaba. Más bien jugueteaba con el candado, sin prestar atención, por si sonaba la flauta.
Henry, finalmente, no parecía un regalo. O tal vez sí, pero sería uno de esos regalos que vienen con las hamburguesas, o con las revistas: no lo has pedido, pero has de cargarlo hasta casa; no quieres tirarlo, pero no sabes qué hacer con él, y te lo encuentras en cualquier rincón constantemente.

martes, 3 de diciembre de 2013

Tu indiferencia hacia mí me está empezando a tocar los huevos porque soy la única que de verdad hace cosas para que seas feliz. Me sacrifico una y otra vez para verte sonreír y tú me lo devuelves pasando de mi cara. Muy bien, ahí te quedas; sigue con esa falsa popularidad que crees que tienes y te acabarás dando de bruces con tu propia soledad. Porque estás solo. Has perdido todo lo bueno que tenías porque no sabes dar nada a los demás, sólo buscas recibir. El éxito de los de tu alrededor te frustra porque buscas ser mejor que todos los que te rodean. Pues, ¡allá tú! Sigue con esa filosofía de vida y pronto te verás recogiendo lo que sembraste. Ya estás solo y el único que puede hacer algo para cambiar esta situación eres tú. Así que abre los ojos de una maldita vez y date cuenta de a quién puedes llamar cuando tienes un problema y a quién no. Porque ahora no tienes a nadie, aunque tú creas que sí. Pero ya volverás, ya, y veremos a ver si vuelves a recibir ayuda de una servidora.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Todo es silencio.

Malpica miró el reloj. Pensó en marchar, pero algo lo retuvo. No tenía que ver con el exterior, sino con su mente, influido por la larga espera ante una puerta que se abre y que se cierra. Y lo que ocurrió en su mente no fue una ausencia por el pequeño mal, sino el recuerdo de la ausencia. Lo que le pasaba cuando se producía la ausencia. Esos momentos de intemporalidad que, no obstante, eran muy breves. Está viendo a Leda, muy seria, midiendo el tiempo con el cronómetro de los dedos de la mano. Pero esa imagen se mezcla con aquella otra en la que tuvo por primera vez conciencia de verla. Ver la había visto muchas veces, desde niña, pero la primera vez que los ojos advirtieron su presencia y algo los cautivó para que se desentendiesen del resto del universo fue aquel día en que ella se estaba pintando los dedos de los pies. Había encontrado un frasco en la arena, con esa manera que tenía de hacer del andar un desvendar el suelo. El envase es pequeño, cónico, de cristal grueso. En la palma de la mano, y pese al polvo de la arena, el hallazgo tiene un proceder animal, una inmovilidad expectante, de ampolla roja, que se acentúa cuando ella lo moja y lo restriega con el pulgar. Y fue y apoyó el pie derecho en la roca, entre las lapas. Era un pie demasiado grande para ella. Tal vez le habían crecido ese mismo día, los pies. Consiguió abrir el frasco que vomitó el mar y con el pincel de la tapa barnizó con estilo las uñas.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Creo firmemente que sólo una vez en la vida encuentras a alguien que puede darle la vuelta a tu mundo completamente. Contarle cosas que nunca has compartido con ninguna otra alma. Una persona que absorbe todo lo que dices y que, además, le gustaría oír más. Alguien con quien compartes tus esperanzas para el futuro, los sueños que nunca se harán realidad, las metas que nunca fueron alcanzadas y todas las decepciones que has sufrido en la vida. Cuando te pasa algo maravilloso, no puedes esperar para contárselo, sabiendo que compartirá tu emoción. Alguien a quien no le da vergüenza llorar cuando sufres o reír cuando haces tonterías. Alguien que nunca te haga daño ni nunca te haga sentir que no eres lo suficientemente bueno sino que prefiera hacerte crecer y enseñarte esas cosas de ti mismo que te hacen especial. Nunca hay presión, celos o competición, sólo hay calma cuando estáis juntos. Alguien con quien puedes ser tu mismo y no preocuparte de lo que pensará porque te quiere tal como eres. Las cosas que parecen insignificantes para la mayoría de las personas, como una nota, una canción o un paseo, se convierten en tesoros incalculables guardados en tu corazón para mantenerlos siempre. Recuerdos de tu infancia vuelven y son tan claros y vívidos que es como si fueras joven de nuevo. Los colores parecen más claros y brillantes. La risa parece formar parte de tu vida diaria cuando antes era infrecuente o ni siquiera existía. Una llamada telefónica durante el día te ayuda a sobrellevar un largo día de trabajo y siempre pinta una sonrisa en tu cara. En su presencia, no hay necesidad de continua conversación y, sin embargo, te das cuenta de que eres feliz sólo por tenerlo cerca. Las cosas que nunca te interesaron se vuelven fascinantes porque sabes que son importantes para esa persona que es tan especial para ti. Piensas en esa persona en cada momento y en todo lo que haces. Las pequeñas cosas comienzan a importar, como el cielo azul, la suave brisa o incluso las nubes tormentosas en el horizonte. Abres tu corazón sabiendo que existe la opción de que te lo rompan un día pero, abriéndolo, experimentas un amor y una alegría que jamás soñaste. Te das cuenta de que ser vulnerable es la única manera de permitir que tu corazón sienta verdadero placer; un placer tan real que te asusta. Encuentras fuerza sabiendo que tienes un verdadero amigo y, posiblemente, un alma gemela que te será leal hasta el fin. La vida parece completamente diferente, emocionante y que merece la pena. Tu única esperanza y seguridad está en saber que esa persona forma parte de tu vida.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Que sigas siendo mi inspiración después de tanto tiempo es, cuanto menos, curioso. Lástima que antes me inspiraba tu sonrisa y cómo me mirabas y ahora me inspira el recuerdo de todo aquello que un día pudimos llamar amor. Duele ver cómo te comportas con los demás de la manera en que te comportabas conmigo. Tan genial, tan expresivo, tan tú. Y, ahora, ¿qué me queda? Un recuerdo al que me aferro por miedo a perder la inspiración y no lograr encontrar palabras ni para definirme a mí misma. Porque sin tu recuerdo, no hay yo, no hay inspiración, no hay nada. Queda un vacío en mi alma y un dolor perenne en lo más profundo de mí. Y tú, que antes eras mi salvación, mi claridad, mi remedio, ahora eres dos cosas: dolor e inspiración.

jueves, 24 de octubre de 2013

You. Again. Every time I think you're gone, you're back. And that really upsets me because you don't give me enough time to totally forget you. In spite of that fact, I like you're back. You know it and you make the most of my innocence. The innocence of thinking you're not going again, you're not forsaking me, you're not forgetting me. But you will and then I'll think that everything we've been through wasn't worth it. And when I'm pretty sure this shit is gone, you'll be back. And then I'll think this will be worth it. You know, is a loop. A loop I would like to break but I can't because right now is the only thing that tie me to you.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Esta situación es, como poco, un tanto extraña. Pero, ¿qué no hay de extraño en nosotros? Atrás quedaron ya las largas conversaciones y las miradas cómplices y nos limitamos a saludarnos con educación; una educación que no queremos. En lo más profundo de nuestro orgullo sé que queremos aparcar el 'hola' y hacer resurgir la complicidad y, aunque no sé si me creerás, cada vez que recuerdo que ya no somos lo que fuimos me duele hasta la más insignificante parte de mi cuerpo. Pero he aprendido a convivir con el dolor y, si bien de vez en cuando nos peleamos, ya sabemos aguantarnos el uno al otro. Y, al fin y al cabo, no es tan malo. No está nada mal que el propio dolor te conozca tanto que te consuele cuando te duele el alma.