viernes, 8 de noviembre de 2013

Creo firmemente que sólo una vez en la vida encuentras a alguien que puede darle la vuelta a tu mundo completamente. Contarle cosas que nunca has compartido con ninguna otra alma. Una persona que absorbe todo lo que dices y que, además, le gustaría oír más. Alguien con quien compartes tus esperanzas para el futuro, los sueños que nunca se harán realidad, las metas que nunca fueron alcanzadas y todas las decepciones que has sufrido en la vida. Cuando te pasa algo maravilloso, no puedes esperar para contárselo, sabiendo que compartirá tu emoción. Alguien a quien no le da vergüenza llorar cuando sufres o reír cuando haces tonterías. Alguien que nunca te haga daño ni nunca te haga sentir que no eres lo suficientemente bueno sino que prefiera hacerte crecer y enseñarte esas cosas de ti mismo que te hacen especial. Nunca hay presión, celos o competición, sólo hay calma cuando estáis juntos. Alguien con quien puedes ser tu mismo y no preocuparte de lo que pensará porque te quiere tal como eres. Las cosas que parecen insignificantes para la mayoría de las personas, como una nota, una canción o un paseo, se convierten en tesoros incalculables guardados en tu corazón para mantenerlos siempre. Recuerdos de tu infancia vuelven y son tan claros y vívidos que es como si fueras joven de nuevo. Los colores parecen más claros y brillantes. La risa parece formar parte de tu vida diaria cuando antes era infrecuente o ni siquiera existía. Una llamada telefónica durante el día te ayuda a sobrellevar un largo día de trabajo y siempre pinta una sonrisa en tu cara. En su presencia, no hay necesidad de continua conversación y, sin embargo, te das cuenta de que eres feliz sólo por tenerlo cerca. Las cosas que nunca te interesaron se vuelven fascinantes porque sabes que son importantes para esa persona que es tan especial para ti. Piensas en esa persona en cada momento y en todo lo que haces. Las pequeñas cosas comienzan a importar, como el cielo azul, la suave brisa o incluso las nubes tormentosas en el horizonte. Abres tu corazón sabiendo que existe la opción de que te lo rompan un día pero, abriéndolo, experimentas un amor y una alegría que jamás soñaste. Te das cuenta de que ser vulnerable es la única manera de permitir que tu corazón sienta verdadero placer; un placer tan real que te asusta. Encuentras fuerza sabiendo que tienes un verdadero amigo y, posiblemente, un alma gemela que te será leal hasta el fin. La vida parece completamente diferente, emocionante y que merece la pena. Tu única esperanza y seguridad está en saber que esa persona forma parte de tu vida.

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