Del no eres tú, soy yo. Del podemos ser amigos. Del es mejor que nos demos un tiempo. Del te quiero pero... Pero. Qué palabra tan... ambigua. Porque, claro, podría seguir con cualquier cosa aunque siempre suele ser algo que nos duele. Pero no eres tú, soy yo. Pero podemos ser amigos. Pero es mejor que nos demos un tiempo. Te quiero pero no te quiero. Así, seamos sinceros. Confundimos sentimientos y creamos ilusiones, lo normal. Sin embargo, hay veces que no es así, hay veces que no confundimos sentimientos pero la 'no-confusión' no es recíproca, así que seguimos creando ilusiones hasta que llega alguien, ese alguien, y se da cuenta de que sí que se ha confundido. Y claro, empieza el no eres tú, soy yo. Podemos ser amigos. Es mejor que nos demos un tiempo. Te quiero pero... Pero, ¿qué? Éramos almas gemelas, medias naranjas y todas las definiciones sobre amor que jamás se podrán escuchar. Éramos tan atípicos que el mundo no nos dejó ir más allá y acabamos con lo nuestro y con nosotros mismos.
Acabamos cayendo en los tópicos. No eres tú, soy yo. Podemos ser amigos. Es mejor que nos demos un tiempo. Te quiero pero...
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