miércoles, 26 de diciembre de 2012

Los mejores años de nuestras vidas.

Esta puede ser la última vez que te hable, que te escriba, que te llore, que te diga que daría mi vida por morir a tu lado y gritarle al viento que fui un mal soldado. 
Lejos, extremadamente lejos, intentando en vano cazar las estrellas con los dedos, echándote de menos: tu carita de melocotón, tu boca, tu pelo; mirando al cielo, implorando un tiempo muerto al dueño del universo para que escuche mis versos y me mande de regreso directo a la tierra del fuego, a tu cama en llamas...

domingo, 28 de octubre de 2012

¿Y quién me habrá mandado a mí echarte de menos? Porque, vamos a ver, dejando las cosas claras y siendo objetivos, dejando que mis neuronas (por una vez en mi vida) trabajen más que mis células cardíacas, la verdad es que no has hecho nada para merecerte que yo esté aquí tumbada entre mantas y cojines escribiendo esto. Pero ya no tengo por qué engañarme a mí misma, que ya soy mayorcita. Te quiero en mi vida. Pero, como ya hemos dicho antes, las cosas claras: no volvería a quererte en mi vida. Me das algo, me haces ser yo misma y por eso te quiero en mi vida pero también me sacas de quicio y logras que mis preocupaciones se multipliquen por dos y por eso nunca jamás volvería a quererte. ¡Qué dilema! Lo que quiero decir con esto es que eres mi metadona, que te necesito a ratos para conseguir no necesitarte nunca. Es un proceso largo y difícil pero para eso necesito tu colaboración. Lo malo de tu colaboración es que pases de metadona a heroína, que vuelvas a hacer que deshoje margaritas por ti. Y si eso sucede y sale que sí...oh,oh... Empezaría de nuevo a esnifarme tus suspiros y a pincharme tus sonrisas. Y eso no lo puedo permitir. Así que voy a dejar que mis neuronas vuelvan a descansar, porque ¡mira todo lo que he pensado dejándolas funcionar! Buenas noches bonitas, guardad energía para momentos más necesarios y dejad de malgastarla en tonterías. Ah, y buenas noches a ti, que aún a veces me gusta decirtelo...

lunes, 1 de octubre de 2012

Como siga con este planteamiento de vida no voy a llegar a ningún lado. Lo único que veo son carteles de: 'Este camino es el que siguen los gilipollas' y yo, obviamente, los sigo. ¿Cómo voy a ir por el camino de las personas normales si nunca he sido normal? A ver, lo cierto es que hubo una época en la que era normal, claro. Muy poca gente viene gilipollas de nacimiento y yo no he sido uno de esos casos. Lo mío ha sido desde un punto determinado en mi vida.  ¡Y qué asco de punto, joder! ¡No se borra ni a tiros! Y mira que lo intento, eh, no penséis que quiero ser gilipollas el resto de mi existencia. Pero es que cada vez que se difumina un poco, ¡pum!, apareces de nuevo, coges un permanente y lo pintas otra vez. ¿Tú sabes cuántas lavadoras hay que poner para borrar algo del alma? ¡Muchas! ¡Muchísimas! Y tú ahí, con tu estúpida manía de querer ser artemaníaco. Y yo aquí, con mi estúpida manía de ofrecerme como lienzo. Pero ya está, se acabó, yo quiero dejar de seguir el camino de los gilipollas (¿cuántas veces habré repetido esto desde que te conocí?). Así que hoy voy a ir a la papelería a comprar la goma más buena que tengan y voy a empezar un largo y duro proceso de desintoxicación de tu tinta permanente.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Je te veux toi avec tes mots et tes problèmes de fabrication...

Lo malo de tropezar dos veces con la misma piedra es que te guste la piedra. Y que debido a eso no tropieces una, ni dos, ni tres veces. Infinitas veces. Tantas tantísimas que sabes que te vas a pasar la vida y todas tus futuras reencarnaciones tropezando en la misma piedra aun sabiendo que lo que te convendría es mandarla de una patada lo más lejos que puedas. El problema es tener la valentía de hacerlo, de perder tu piedra, esa piedra que piensas que es una montaña pero no es más que un pequeño grano de arena... Y piensas que no vas a ganar nada dando esa patada pero sí, vas a ganar muchas cosas... más de lo que piensas.

lunes, 6 de agosto de 2012

Había pasado ya demasiado tiempo desde nuestro último tira y afloja, rifi rafe o como lo quieras llamar. Volvemos al 'veamos quién puede más'. Y sabes que lo odio porque es una auténtica locura. Un 'ni contigo ni sin ti' que, como siempre, no nos conduce a ninguna parte.
¿Sabes? Te gusta conducir las cosas a tu terreno (como a todos) pero tienes que entender que hay cosas 'inconducibles', por llamarlo de alguna manera. Tienes que empezar a apreciar las cosas que tienes a tu alrededor porque eso es lo que te va a acompañar durante el resto de tu vida. Tienes que apreciar los paisajes que ves durante el camino porque aunque lo vuelvas a recorrer una y mil veces, el paisaje ya nunca será el mismo, habrá cambiado y ya no te volverá a acoger del mismo modo. 
No te creas que no me duele escribir esto, porque de verdad quiero enseñarte a disfrutar de esos pequeños paisajes. No sé por qué vamos a rachas pero tampoco sé si quiero saberlo. Ya lo dicen por ahí: no hagas preguntas de las que no quieras saber la respuesta.

jueves, 5 de julio de 2012

A las 9 donde siempre.

Mi melancolía de hoy empieza a rozar límites insospechados. No sé si es porque estoy hasta los santos cojones de estudiar o porque de verdad es hora de estar melancólica. Supongo que es un poco de los dos pero tengo la sensación de que mañana, cuando acabe lo de estudiar, va a seguir siendo hora de estar melancólica.
Las cosas han cambiado. Mucho y demasiado rápido. Si conocer gente nueva implica desconocer a gente vieja, de verdad que renuncio a lo primero. O no, mejor: renunciaré a   volver a conocer a gente vieja. Si ellos se convirtieron algún día en desconocidos es porque no tenían que estar en nuestras vidas.
No sé qué va a ser de mí este verano. Tendré que estudiar, por supuesto, pero no saldrán esos planes espontáneos que son los que te hacen sentir viva. Esos de: oye, acompáñame a no se qué sitio y ¿ya nos quedamos a comer, no?, ¿te apetece un helado?, se nos ha hecho la hora de cenar, vamos a casa y nos arreglamos para salir a tomar algo.
Pero ya sabéis, yo estaré con vosotros, aunque algunos ya no esteis. Y si me necesitais: a las 9 donde siempre...