Estudiante de medicina. Apasionada de la música y de levantarme tarde. Todo lo que ocurre en mi vida es lo que me define, tanto lo bueno como lo malo. Pero aún así, siempre sonriente.
sábado, 8 de septiembre de 2012
Je te veux toi avec tes mots et tes problèmes de fabrication...
Lo malo de tropezar dos veces con la misma piedra es que te guste la piedra. Y que debido a eso no tropieces una, ni dos, ni tres veces. Infinitas veces. Tantas tantísimas que sabes que te vas a pasar la vida y todas tus futuras reencarnaciones tropezando en la misma piedra aun sabiendo que lo que te convendría es mandarla de una patada lo más lejos que puedas. El problema es tener la valentía de hacerlo, de perder tu piedra, esa piedra que piensas que es una montaña pero no es más que un pequeño grano de arena... Y piensas que no vas a ganar nada dando esa patada pero sí, vas a ganar muchas cosas... más de lo que piensas.
lunes, 6 de agosto de 2012
Había pasado ya demasiado tiempo desde nuestro último tira y afloja, rifi rafe o como lo quieras llamar. Volvemos al 'veamos quién puede más'. Y sabes que lo odio porque es una auténtica locura. Un 'ni contigo ni sin ti' que, como siempre, no nos conduce a ninguna parte.
¿Sabes? Te gusta conducir las cosas a tu terreno (como a todos) pero tienes que entender que hay cosas 'inconducibles', por llamarlo de alguna manera. Tienes que empezar a apreciar las cosas que tienes a tu alrededor porque eso es lo que te va a acompañar durante el resto de tu vida. Tienes que apreciar los paisajes que ves durante el camino porque aunque lo vuelvas a recorrer una y mil veces, el paisaje ya nunca será el mismo, habrá cambiado y ya no te volverá a acoger del mismo modo.
No te creas que no me duele escribir esto, porque de verdad quiero enseñarte a disfrutar de esos pequeños paisajes. No sé por qué vamos a rachas pero tampoco sé si quiero saberlo. Ya lo dicen por ahí: no hagas preguntas de las que no quieras saber la respuesta.
¿Sabes? Te gusta conducir las cosas a tu terreno (como a todos) pero tienes que entender que hay cosas 'inconducibles', por llamarlo de alguna manera. Tienes que empezar a apreciar las cosas que tienes a tu alrededor porque eso es lo que te va a acompañar durante el resto de tu vida. Tienes que apreciar los paisajes que ves durante el camino porque aunque lo vuelvas a recorrer una y mil veces, el paisaje ya nunca será el mismo, habrá cambiado y ya no te volverá a acoger del mismo modo.
No te creas que no me duele escribir esto, porque de verdad quiero enseñarte a disfrutar de esos pequeños paisajes. No sé por qué vamos a rachas pero tampoco sé si quiero saberlo. Ya lo dicen por ahí: no hagas preguntas de las que no quieras saber la respuesta.
jueves, 5 de julio de 2012
A las 9 donde siempre.
Mi melancolía de hoy empieza a rozar límites insospechados. No sé si es porque estoy hasta los santos cojones de estudiar o porque de verdad es hora de estar melancólica. Supongo que es un poco de los dos pero tengo la sensación de que mañana, cuando acabe lo de estudiar, va a seguir siendo hora de estar melancólica.
Las cosas han cambiado. Mucho y demasiado rápido. Si conocer gente nueva implica desconocer a gente vieja, de verdad que renuncio a lo primero. O no, mejor: renunciaré a volver a conocer a gente vieja. Si ellos se convirtieron algún día en desconocidos es porque no tenían que estar en nuestras vidas.
No sé qué va a ser de mí este verano. Tendré que estudiar, por supuesto, pero no saldrán esos planes espontáneos que son los que te hacen sentir viva. Esos de: oye, acompáñame a no se qué sitio y ¿ya nos quedamos a comer, no?, ¿te apetece un helado?, se nos ha hecho la hora de cenar, vamos a casa y nos arreglamos para salir a tomar algo.
Pero ya sabéis, yo estaré con vosotros, aunque algunos ya no esteis. Y si me necesitais: a las 9 donde siempre...
jueves, 7 de junio de 2012
Pongamos que hablo de Madrid.
De Madrid o de la mierda de día que he tenido hoy. Estoy hasta los santísimos cojones de caer en lo mismo una y otra vez, así, hablando mal y pronto. No sé si es que estoy hasta los cojones de ti en general. Obvio que no, si lo estuviera, no recaería mil y una veces en esto. Esto. ¿Qué es esto? Supongo que podría definirse como un bucle de retroalimentación negativa. Me explico: tú comienzas a dar, no sé exactamente el qué pero algo me das, así que yo hago lo mismo, doy, doy y doy. Sin embargo, llega un momento en el que yo estoy desbordada de todo lo que te intento ofrecer y tú, en vez de devolvérmelo, vas dando cada vez menos. Y de esta manera, soy yo la que, poco a poco, voy dando menos también. Hasta que llegamos a cero, punto muerto o como lo quieras llamar. Y comienza el bucle de nuevo. Para simplificarlo todo un poco: a más, más pero a mi más, menos.
Lo que iba diciendo es que te puedo aguantar de forma general. Pero no soporto cosas particulares como tu inmadurez ni cómo te gusta picarme para que vaya detrás de ti como un perrito faldero. Y lo que menos soporto de ti es ver cómo vas perdiendo a todas las personas de tu alrededor porque, para qué mentir, me duele ver cómo poco a poco te vas quedando solo. Pero es que, ¡joder!, te encanta recibir pero no te gusta dar nada a los demás. ¡Tío, abre los ojos de una puñetera vez! A tu manera las cosas funcionan un tiempo, pero no siempre y te vas a dar cuenta tú solito. Pero ya no te quedará nadie... O sí. Supongo que siempre estaré yo ahí para que me embauques y vuelva a caer en tu bucle de retroalimentación negativa.
martes, 22 de mayo de 2012
Even though you don't know...
¡Maldita sea! ¡Siempre igual! Escuchaste mis súplicas y a todos nos diste alas. He de agradecértelo. Pero, querido destino mío, debería haber sido un acto altruista, no deberías haberme hecho pagar. Vale, está bien, quizá debería pagar eso y mucho más pero, al menos, podrías haberme avisado. No sé, algo así como: 'Te voy a ayudar pero debes saber que te vas a volver a estampar. No hay manera de escapar, es algo que está predeterminado...'
lunes, 14 de mayo de 2012
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